Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Un rincón salvaje por conocer

El Parque Natural “Sierra de Aracena y Picos de Aroche” se sitúa en el extremo norte de la provincia de Huelva, abarcando 186.000 Has. de 28 municipios diferentes, por lo que constituye el segundo más extenso de Andalucía. Conforman el Parque dos alineaciones montañosas, norte y sur, separadas por una depresión central donde se ubican las cuencas del río Múrtigas y Rivera de Huelva, afluentes del Guadiana y Guadalquivir, respectivamente. Dominan las pizarras y cuarcitas. Algunos estratos calizos quiebran el relieve y han dado lugar a cuevas, como la de la Gruta de las Maravillas en Aracena, o surgencias como las de la Peña de Arias Montano en Alájar.

Como llegar en transporte público:


DATOS CLIMÁTICOS:

– Precipitación media actual de 1.100 ml.
– Temperaturas medias entre 7º y 25º.

Superficie: 186.827 ha.

MUNICIPIOS:

Alájar, Almonaster la Real, Aracena, Aroche, Arrollomolinos de León, Cala, Cañaveral de León, Castaño del Robledo, Corteconcepción, Cortegana, Cortelazor, Cumbres de Enmedio, Cumbres Mayores, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola, Fuenteheridos, Galaroza, Higuera de la Sierra, Hinojales, Jabugo, La nava, Linares de la Sierra, Los Marines, Puerto Moral, Santa Ana la Real, Santa Olalla del Cala, Valdelarco y Zufre.

Principales formaciones: Dehesas de alcornoque y encina, castañares, quejigales, bosques de galería, pinares y eucaliptales.

LA DEHESA:

Las grandes extensiones de encinas y alcornoques han permnitido desarrollar una importante industria alimentaria, basada en la ganadería porcina ibérica, que se ha convertiddo en el principal recurso económico.

Las dehesas constituyen la forma tradicional de explotar el bosque mediterráneo mediante el aclareo y la selección de especies productivas. Su principal característica es la diversidad de los aprovechamientos: carne, leche, cereales, corcho, miel, combustible y caza representan sus principales productos, obtenidos con un escaso coste de mantenimiento.

La especie más común es la encina, muy apreciada por su producción de bellota. Ejemplares realmente notables podemos observarlos en las proximidades de Cumbres Mayores.

La dehesa como forma de explotación ya existía en tiempos romanos aunque, debido a su orientación hacia la cría de cerdo y sus productos, recibió un fuerte impulso tras el descubrimiento de América. Las prolongadas travesías oceánicas generaron una fuerte demanda de carne y capaz de conservarse largo tiempo sin grandes cantidades de sal: jamones y embutidos.

Aunque de sobra conocidos son los jamones de cerdo ibérico de Jabugo, Cortegana y Cumbres Mayores, en los demás pueblos es posible encontrar todo tipo de chacinas domésticas, típicas de todo en entorno serrano.

PAISAJES, HIDROLOGÍA, VEGETACIÓN Y FAUNA:

Sus pizarras y cuarcitas confieren al suelo un color oscuro característico, y sobre estos suelos se asienta un paisaje vegetal dominado por grandes masas forestales de encinas y alcornoques que, junto a las demás especies vegetales, juegan un papel preeminente en la percepción visual del paisaje. La alternancia de valles, adehesados, y sierras ocupadas por las grandes masas boscosas conforman un paisaje que se caracteriza por la intensa intervención humana como consecuencia del tradicional aprovechamiento que de estas tierras se ha realizado a lo largo de la historia.

Además del tradicional paisaje de dehesa, los castañares representan la otra unidad paisajística del Parque, con miles de hectáreas que en otoño se tiñen de colores imposibles.

Las sierras occidentales vierten sus aguas al Guadiana, mientras que la parte oriental lo hace al Guadalquivir, existiendo además una subcuenca formada por las aguas que corren en dirección sur y que vierten sus caudales al río Odiel.

En la Cuenca del Guadiana el curso del Chanza origina uno de los valles más amplios. El río Múrtigas, al norte, labra sobre las pizarras un conjunto de valles estrechos y encajados, mientras que el calle de la Ribera de Huelva, de cuenca más amplia y tributante al Guadalquivir, ha resultado una de las tradicionales vías de penetración del parque.

Todos los embalses de la zona influyen notablemente sobre el régimen natural de los ríos del entorno y cumplen una función de abastecimiento. Los más importantes son los de Aracena, Los de Encinasola, Minas de Cala, Silo y Múrtiguillas.

Al igual que ocurre en casi todo el espacio físico de Sierra Morena, dos son los pisos bioclimáticos en los que se distribuye la vegetación de la zona: el mesomediterráneo (ocupa los terrenos situados entre los 350 y los 1000 m de altura), fresco y subhúmedo y el termomediterráneo (situado por debajo de los 350 m de altitud) más seco y cálido.

Mientras el primero alberga a las especies algo más exigentes en cuanto a índice de humedad, en el segundo se sitúa el bosque de esclerófilas (de hojas duras), mejor adaptado a los prolongados  períodos de sequía estival compuesto por encinas que en las zonas subhúmedas dejan su sitio a los alcornoques.

Las dehesas de encinas y alcornoques son las formaciones más extendidas en el parque y constituyen una gran despensa para todo el sector agropecuario. Junto a estas dos especies arbóreas podemos encontrar un rico matorral compuesto de madroños, lavandas, lentiscos y majuelos, así como distintas especies de jaras y brezos.

El bosque caducifolio ocupa las zonas más frescas y húmedas y está compuesto por quejigos y melojos. Más numerosos los primeros que están bien representados ocupando las zonas más elevadas los segundos. Estos últimos, en gran parte, han sido sustituidos por los castaños, especie arbórea que constituyen verdaderos paisajes forestales. Habitan la zona central del Parque, sobre suelos calizos, ricos en hierro y magnesio, constituyendo una de las formaciones emblemáticas de este entorno.

La vegetación de arroyos y riberas presenta una gran variedad y un buen estado de conservación, a pesar de la influencia que sobre ella ha tenido la actividad humana. Esta constituida por sauces, alisos, chopos, álamos, fresnos y olmos, que en los suelos más ácidos y cursos sin caudal permanente dan paso a juncos, adelfas y tamujos.

El parque natural se caracteriza por la presencia de animales típicos del bosque mediterráneo. La gran diversidad de esta fauna se debe, en parte, al mantenimiento de los sistemas de producción tradicionales. En la Sierra de Aracena hemos de diferenciar dos tipos de especies faunísticas. La primera será la que se considere más propia de las riveras, La segunda es la fauna de dehesa.

Las especies faunísticas de las riberas que se consideran más representativas son entre los peces la anguila, el barbo cabecichico y la boga de ría, entre otros. En cuanto a los anfibios, la rana verde, el sapillo pintojo y la salamandra; y junto a ellos las aves representadas por la garza real, lavanderas y el martín pescador. Fuera de estos hábitats o cercanas a ellos podemos observar la cigüeña negra y común, y las cogujadas, abubillas, cucos, alcaudones y herrerillos.

Entre los mamíferos destacan la comadreja, el meloncillos, la nutria el turón y el gato montés. Además las dehesas de encinas ya alcornoques proporcionan el hábitat a especies como la gineta y el zorro, así como a otras de gran valor cinegético, como el jabalí o el ciervo.

El buen estado de conservación de estos montes se refleja en la importante comunidad de aves rapaces sin duda favorecida por la abundancia de presas. Resalta la presencia del buitre negro y leonado, águila real, águila perdicera, águila culebrera, águila calzada, azor, ratonero, milano negro, halcón peregrino, cernícalo, búho real y cárabo.

Localización

Aracena

Municipio de Aracena

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